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  • Writer's pictureSofi

Date permiso de no hacer nada

Orgullosamente puedo decir que vengo de una familia donde se valora mucho el trabajo; en mi casa era mal visto no tener algo que hacer. Desde muy pequeña, mis papás me inculcaron la importancia de ocuparse, trabajar duro, y de ser independiente.


Recuerdo que al salir de la escuela, almorzaba en el carro y me iba directamente a mis clases de Francés; saliendo de ellas me esperaba mi clase de Ballet y al llegar a casa, tipo 7 p.m., tenía pendiente las tareas de la escuela. Y así era la rutina..con poco o nada de tiempo libre.


No es una queja, de hecho, agradezco mucho haber tenido ese estilo de vida pues me ha llevado a ser la mujer activa, organizada y trabajadora que soy actualmente.


Sin embargo, fui interiorizando este tipo de creencias: “Tenes que estar ocupada” “Tenes que estar haciendo algo” “Sos mala si no estás haciendo algo importante” que ahora en la adultez se traducen a “El trabajo es lo más importante” “Sin trabajo no soy nada” “Si no hago nada soy una perezosa” “Ser perezoso es indeseable”… entre otras.


Tuve mi primer trabajo a los quince años en una tienda de regalos que tenía mi Tía Sara y puedo decir que desde los diecisiete años no he dejado de trabajar y que desde hace más o menos cinco años siempre he tenido más de un trabajo. Por temporadas, he llegado a tener hasta cinco al mismo tiempo. ¡¿Pueden creerlo?! Claro, terminaba drenada.


Una de las cosas que nos ha venido a mostrar la pandemia es que los trabajos son temporales. Hoy los tenemos, mañana no sabemos. Y la realidad es que en muchas empresas, no tardan ni una semana en reemplazarte.


No digo que el trabajo no es importante, si lo es, pues nos brinda un propósito y una oportunidad de desarrollarnos, fomentando en nosotros un sentido de autoeficacia, confianza y realización personal (siempre y cuando te guste y disfrutes lo que haces) sin embargo, como todo en la vida, un exceso de trabajo es altamente peligroso y dañino para nuestra salud.


Me ha costado mucho trabajo de autoexploración y autoentendimiento modificar esas creencias que les mencioné anteriormente. Ahora veo el trabajo como lo que en realidad es y me permito tomarme mis descansos cada vez que los necesito o decir no para evitar sobrecargarme, sabiendo que eso no me hace perezosa o mala y que no pasa nada si estoy haciendo nada. No siempre hay que estar haciendo algo.


Hoy los invito a hacer lo mismo, y ojo, cuando hablo de trabajo, también me refiero a las responsabilidades del hogar. No pasa nada si de las veinticuatro horas del día te das una, dos, o las horas que necesites para ti, para hacer absolutamente NADA...o lo más mínimo. La ropa sucia, la cocina, los trastes, el jefe, las entregas, el servicio, los informes, lo que sea para ti en este momento, puede esperar. Si, de verdad, si puede esperar.


“El trabajo es una pelota de goma. Si lo dejas caer, se recuperará. Las otras cuatro bolas (familia, salud, amigos, integridad) están hechas de vidrio. Si dejas caer una de estas, quedará irrevocablemente rayada, deteriorada, tal vez incluso destrozada.”

-Gary Keller

 

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