Collares desapercibidos
- Sofi

- Apr 12
- 1 min read
Frente a mi casa hay un árbol.
Un árbol que decidí decorar estilo Nueva Orleans.
Le he tirado unos Mardi Gras beads encima para que adornen sus ramas.
Cuando lo hice, el árbol parecía un bejuco; estaba pelón, solo tenía sus ramas secas.
Hoy que salí con Luna, ambas nos maravillamos al encontrar al árbol lleno de hojas.
El árbol se había vestido de verde y los collares ahora pasan casi desapercibidos. Y si les soy muy honesta, no recuerdo con exactitud cuándo esto pasó; cuando el árbol comenzó a vestirse.
Mi lógica me dice que fue con el cambio de temporadas—cuando la temperatura empezó a subir.
Pucha, me hubiera gustado haberme dado cuenta antes; cuando las hojas empezaban a brotar.
Y es que así se nos pasa el día a día. Hay tantas cosas extraordinarias que con el paso del tiempo se vuelven ordinarias—tan ordinarias que llegamos a tomarlas por sentado.
Así como con el árbol, así me pasa con las fotos de Luna, fotos de hace un par de semanas apenas, y es increíble como se ve una bebé diferente.
Luna es una bebé que todos los días va cambiando y yo no me doy cuenta.
No sé que estés haciendo hoy que me estás leyendo pero ahi en medio de donde estás, en medio de tu cotidianidad, te invito a que abras un poco más los sentidos para encontrar lo extraordinario.
Puede ser algo tan simple como ponerte la mano sobre tu pecho y sentir tu corazón.
Sí, ese órgano que no ha parado de latir desde que naciste. Qué cool, ¿no?

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