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  • Writer's pictureSofi

Simples extraños

Esta semana he estado pensando en los extraños. Déjenme les explico. Con extraños, me quiero referir a esas personas con las que randomly coincidimos. Hoy vamos a analizar su papel en nuestras vidas por medio de tres mini historias.


1. Hace tres semanas estaba en una clase de yoga cantándole el feliz cumpleaños a un completo extraño. Supe su nombre unos dos minutos antes de cantarle ya que la maestra lo compartió para que lo incluyéramos en la canción. Al final de la clase conocí otros extraños más y platicamos lo que hacemos en nuestro día. Fue bonito. Me hizo darme cuenta cuanta falta me hace compartir con gente en el día a día pues mi trabajo puede ser bastante solitario. En ese momento, éramos un grupo de extraños conectados por querer hacer yoga, brindando por la salud del otro. Very nice.




2. El día que vine de regreso a Honduras, venia cargando un ramo de flores. Si me siguen en Instagram y TikTok sabrán que me apodaron “the lady with the flowers”. No saben la cantidad de personas que me piropearon las flores, que me preguntaron cuál era la ocasión, que se preocuparon porque las flores llegarán bien. Recuerdo que una señora que iba en primera clase se ofreció llevármelas ella para que no se apachurraran. Otra vez, completos extraños, conectando, abriéndose, brindando apoyo, a una completa extraña.




3. Este domingo que fui a misa (si van a San Vicente, especialmente un domingo, sabrán que salir del parqueo es un dolor de cabeza) yo necesitaba salir rápido del templo pues tenía un compromiso y se lo comuniqué al guardia para ver la posibilidad de quedarme en la fila de salida. Lamentablemente me dijo que por donde yo estaba parqueada no era posible, pero un señor, un extraño que si estaba en la fila, casi al par de mi carro, se ofreció en darme pasada para poder salir un poco más rápido. Se lo agradecí y me fui a misa.


Resulta que, al salir, él me ayuda y todo bien, pero alguien que estaba en fila simplemente no aparecía, entonces estábamos atorados. De nada había servido que él me ayudara. Cuando notamos esto, el mismo señor que me ayudó, se fue a dirigir unos carros que estaban en los laterales para que pudieran salir y así liberar más espacio para que toda la fila que estaba estancada pudiera moverse. No sé si me doy a entender, pero, en fin, tenemos a un extraño ayudando, sirviendo desinteresadamente, buscando el bien común.




Constantemente se nos plantea la pregunta si hay más gente buena o mala en el mundo. La verdad es que no hay una respuesta exacta porque todo dependerá de las diferentes experiencias que hemos tenido. Sin embargo, a mí me gusta pensar que dentro de nosotros naturalmente existe el bien; que no nacemos con malas intenciones y que estas se van desarrollando o aprendiendo en el camino. Y estas experiencias recientes que tuve con extraños me lo demuestran.


Estas solo son algunas de las muchas que probablemente he tenido y tendré a lo largo de mi vida. Y sé que ustedes también. Solo pensémoslo, las personas que tenemos cerca: parejas y amigos, en algún momento fueron simples extraños.


Me parece súper cool pensar que no importa lo diferente que seamos, somos seres humanos, al fin y al cabo. Y que, así como otros extraños randomly nos han salvado en algunas situaciones, nosotros también somos esos extraños en la historia de alguien, ¿y qué papel hemos tenido? ¿Hemos ayudado? o ¿hemos dejado un mal sabor de boca?


Seamos amables, solo porque sí. Todos tenemos nuestra mochila que a veces se vuelve pesada de cargar y estos actos espontáneos de bondad, de generosidad, de humanidad inspiran y motivan no solo la vida de los extraños con los que coincidimos sino de todos los que nos rodean.



 

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